27 mar. 2015

Series: Outlander

34 comentarios:

Ya que es viernes, empezó el fin de semana y literalmente es el último de mis vacaciones (sí, la semana que viene empiezo la facultad y estoy que me muero), quise traerles esta serie que me la devoré de taquito y me dejó con ganas de más.
Seguro la conocen, sí, estoy muy segura. Muchos de ustedes últimamente anduvieron reseñando los libros (los culpo por haber hecho que me interesara tanto en ellos y en la serie, los amodio). Y déjenme decirles que me convencieron y me puse a verla. En realidad pensaba leer los libros, pero no estaba segura, mis expectativas no eran muy buenas. A simple vista creo que la juzgué antes de conocerla y creí que iba a ser malísima y no me iba a terminar gustando. Pero me equivoqué, y qué bueno que lo hice.

Si les gusta mirar series, en especial las de drama, ciencia ficción, fantasía, romance e históricas, vayan a la cocina, prepársense un café o un té y acompáñenme en esta entrada, que van a salir enamorados de esta historia.


Outlander es una serie de producción británica-estadounidense basada en las novelas de la escritora Diana Gabaldón. Se estrenó en agosto del año pasado y ahora para el 4 de abril se espera la segunda parte de la misma, con una segunda temporada confirmada (eeeeh vamoo'), y pueden verla por el canal MovieCity o MovieCityPlay, actualmente no sé si la seguirán trasmitiendo.

Como dije antes, no tenía muy buenas expectativas de la serie, no creí que sería tan buena. En realidad, no sé por qué me gusta más: si por su contexto histórico, si por el personaje que protagoniza Caitriona Balfe como una mujer inteligente, profunda y astuta; si por sus guiones, si por su romance o si por su trama... No sé, creo que me gusta todo.
Acá la autora acertó en combinar distintos géneros, lo hizo de una manera que le quedó de maravilla. Es inexplicable.


Al principio nos encontramos en pleno siglo XX durante la segunda guerra mundial, aquella que afectó a muchos. Claire Beauchamp, enfermera por vocación, se encarga de atender a los hombres heridos en la guerra. A Claire le interesaba la medicina y sobre todo las plantas medicinales, era una mujer que se dedicaba a investigar sobre ellas. Lo que me gustó de su personaje es su forma de pensar y contarnos las cosas, Claire realmente es una mujer inteligente y sabe qué hacer en todo momento; aunque no siempre acierte.
Ella estaba casada con Frank Randall, un historiador al que no se privaba de darle charlas a su esposa sobre temas que le interesaba e investigaba sobre el pasado del ser humano.
Fue en su segunda luna de miel, cuando pasó todo, cuando todo cambió irracionalmente. Claire Beauchamp desaparece misteriosamente de un día para el otro, sin dejar rastro alguno. Había viajado en el tiempo y llegó a parar al año 1743, donde todo era desconocido y peligroso. Su vida comienza a ponerse en juego y ella deberá sobrevivir ahí hasta que encuentre la manera de volver. Mientras tanto, Jamie Fraser, el escoses del que vamos a hablar después, la conoce y ahora no sólo la vida de Claire cuelga de un hilo, sino también su amor. (?) Bueno, creo que exageré un poquito.

Trailer




No me gustan los triángulos amorosos, puaj, no, sáquenlos por favor, no los soporto. Y no sé si el de Outlander será, porque son dos hombres distintos en épocas diferentes. Pero bueno, supongamos que sí lo es: quiero morir porque me encanta. Me encanta y me da bronca que me encante *se arranca los ojos con un palito de helado*.
Es muy extraño el romance que vamos a encontrarnos en la serie: Claire realmente ama a su esposo y lo demuestra en todos los capítulos, pero también comienza a sentir cosas por Jamie aunque quiere volver con Frank pero se ve obligaba a estar con Jamie y a la vez le gusta eso pero no, ¿se entiende?
Sí, agh, es un triángulo amoroso. ¡Por Dios, qué es lo que me hicieron ver ustedes!

Dejemos de hablar un poco sobre romance y hablemos de todo lo demás que es más importante.
Soy una gran amante de la historia, me encanta. También de las culturas, y acá es donde me vi muy bien enganchada con la trama.
En secundaria tuve la materia de Estudios interculturales en Inglés y vimos mucha cultura de Escocia y parte de su historia: quedé encantada, por supuesto. Y Outlander comparte mucha historia y cultura, nos muestra, en grandes partes, lo que fue una realidad en aquellos tiempos. Desde la vestimenta, costumbres, creencias, ambientes, hasta gastronomía. Todo, pero absolutamente todo está bien puesto. ¿Y viste cuando ves algo y te lo creés? Bueno, en Outlander te la re creés que Claire viajó en el tiempo.



Los paisajes, la belleza natural de Escocia, las polleras de los escoceses (?), las creencias de aquellos tiempos, las guerras, su política, ética y moral; los personajes bien armados y desarrollados, la hermosa ambientación musical, el tiempo, la naturaleza, los caballos, los acentos británicos, la forma en que Claire nos cuenta su historia... todo es excelente. Incluso hasta la representación de cómo la mujer era denigrada simplemente por ser mujer. En esos tiempos o era una puta o era propiedad de su esposo, nunca un ser humano. Y sí, en la serie se hace ver muy bien eso.



Hay mucho debate sobre para qué público está destinada, la mayoría asegura que lo es solo para las mujeres, pero otros aseguran que muchos hombres la ven y que disfrutan de ella no solo por su romance, sino también por todo lo demás que nos brinda Outlander. Y es que Outlander es atractiva por la combinación de distintos géneros, eso no se niega.

Ahora sigamos hablando un poquito más sobre el romance entre Jamie y Claire porque necesito decir esto o voy a morir.
Qué bien que hizo la autora con ellos, realmente hizo un gran trabajo. No me esperaba enamorar tanto de los dos como pareja, pero tienen una química que hasta ni mi hamster puede negar.
Cuando la empecé a ver, no sabía nada sobre la trama y ni siquiera había visto el trailer, me mandé así nomás con ropa y todo y me tiré a la pileta con -0°, ¿y saben qué aposté? Que cuando Claire viajara en el tiempo se iba a terminar enamorando de alguien más, y peor aún, ya supe quién era a penas lo vi. PAR FAVAAR, VAMOS, es obvio que nos ponen a un actor lindo para que nos derritamos (?). Igual si lo buscan en Google está feo *se caga de risa*.


ESA MIRADA.
ESA MIRADA.


Ahora por favor, menores de 16 años, abstenerse a lo siguiente que voy a contar. Si bien en la serie hay mucho romance que te atrapa, también hay escenas de erotismo. No soy de esas que las disfrutan, no me gustan para nada y me ponen incómoda. ¿Pero qué pasaría si les digo que las de Outlander sí las disfruté? No me maten por favor. Solo quiero ser sincera con ustedes.
El caso es, que hasta eso mismo está bien hecho (?). Digamos que hay mucho amor, fuego y pasión entre los dos. Y los actores supieron interpretarlo tan bien que hasta me lo creí *aplausos*.

Al fin y al cabo, hubo momento en que amé y odié Outlander. Creo que esta serie sacó lo peor de mí, incluso hasta existieron capítulos en los que me tenía que poner de pie, agarrarme de la cabeza y gritar (a veces de bronca, a veces de alegría). Les aseguro que no les miento cuando digo que una serie ESTÁ BUENA. Porque Outlander lo está. Y si todavía no se convencieron de verla, acá voy a mostrarles una lista de los temas que hacen que lo sea:
  • Está ambientada en una época interesante y rica en historia -cuando los escoceses e ingleses estaban en guerra, allá por el siglo XVIII-.
  • Uno de los temas principales son los viajes en el tiempo.
  • Hay una fantasía suave y atractiva, nunca exagera.
  • Los personajes están bien hechos.
  • Vas a conocer un poco de Escocia.
  • Vas a conocer un poco cómo eran las personas en aquella época.
  • El romance es bastante profundo y pasional, tanto que lo vas a amar y odiar.
  • Te vas a reír y te vas a cagar hasta las patas.
  • Vas a aprender un poquito de medicina (mentira).
  • No vas a parar de verla.
  • Los guiones son excelentes. La forma en que Claire nos narra su historia es perfecta.
  • Está muy bien hecha.


Este actor es un actorazo. Me fascinó su forma de actuar, tanto que hasta me dio miedo. Él hace del esposo de Claire y de alguien más, no quiero entrar en detalles porque sería spoiler y yo los odio, pero mírenlo, ¿no se parece a Gardel?

Outlander me dejó con ganas de más, no puedo esperar por comerme la segunda parte y saber qué le va a pasar a nuestra protagonista. Hay muchas cosas en juego y cada vez todo se pone más tenso. Quedé flechada con esta serie desde el piloto y ahora no hay remedios para desengancharme. Quiero más, mucho más.

Hasta ahora:


Calificación:



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20 mar. 2015

Perros simpáticos que me crucé viajando

29 comentarios:

A principios de este año me fui un mes de viaje con mi familia por el centro y el noroeste de Argentina. Digo «viaje» y no «vacaciones», porque para mí fueron más que un par de días de descanso; para mí fueron días repletos de descubrimientos, felicidad, sorpresas y cosas hermosas. Conocí lugares de mi país que siempre quise conocer, me crucé con gente increíble a la que nunca voy a olvidar, y viví de todo un poco. Durante enero y algunos días de febrero, recorrimos lugares como Córdoba, Cosquín y sus alrededores, la Capital de La Rioja y los pueblos de la costa, un poco de Catamarca y un poco de Santa Fe -próximamente van a leer post sobre estos lugares con sus respectivas fotos-. Y algo que me llamó bastante la atención de todos estos viajes, es que en ellos, a demás de cruzarme con tanta gente, me crucé con muchos perros. Sí, de todos los colores y tamaños, de todas las razas, de todas las personalidades y actitudes.

Cuando salgo de mi casa me caracterizo por llevar mi cámara colgando del cuello porque me encanta sacar fotos. Y a todos los lugares a los que iba me cruzaba con amiguitos caninos bastante simpáticos; cuando me quise dar cuenta, al final de los viajes, tenía quinientas fotos de ellos y muchas anécdotas por contar. Me pareció que sería algo lindo y tierno compartirlo con ustedes.


Soy una gran amante de los animales (¡levante la mano quién también lo es!) Y desde chiquita siempre fui protectora de ellos, en especial de los callejeros. Todas mis mascotas vienen de la calle (incluyendo los gatos, menos el hamster y la cobaya). Nunca hice diferencia por si un perro era de raza o no, por si era más peludo o tenía tal color; siempre me gustaron todos y más si eran simpáticos conmigo. Tuve la suerte (hasta ahora) de no cruzarme con alguno mala onda que solo quiera morderme o correrme, yo creo que eso a veces es una cuestión de actitud hacia ellos. Porque los perros sienten la energía que les trasmitimos: si lo vemos y nos parece lindo, si lo vemos y nos dan ganas de tocarlo, si lo vemos y nos parece tierno; o si lo vemos y no nos gusta, si lo vemos y nos da miedo... ellos sienten y saben eso. Por eso cada vez que me encuentro con uno, trato de demostrarle que vengo en son de paz y amistad. Bueno, en realidad yo soy así con los perros, siempre trato de darles confianza y demostrarles que me encantan.

¿Y saben? Eso provocó que hiciera amigos perrunos a lo largo de todo el camino. Desde los más chiquitos hasta los más grandes (incluso con los que la gente no quiere y dice que son asesinos).

Vamos a conocerlos:

Algo que noté de los perros, es que todos tienen una personalidad diferente: no hay ni uno solo igual. Esto también afecta según en donde vivan y con quién.
Los perros cordobeses no se parecen en nada a los perros riojanos, tienen una forma de ser distinta: los cordobeses son más simpáticos, afectuosos y abiertos a la gente. Los riojanos son un poco más curiosos, entrometidos, compañeros y a veces algo desconfiados.

Conozcamos a Cartucho (el favorito de Agustina). Hijo de un siberiano y una pepé de la calle, ¿no es hermoso? Tiene rasgos muy similares a los siberianos y unos ojos impresionantes. Vive en Sanagasta, La Rioja, en la casa de unos amigos de mi papá. Cartucho es muy cariñoso, respetuoso, reservado y fotogénico. La cámara lo amaba.


Miren cómo cruzó los bracitos para la foto.

Conozcamos ahora a dos cachorras riojanas que viven en la plaza de Anillaco, en un pueblo de la costa de La Rioja. Una tarde estábamos con mi hermana sacando fotos al paisaje, y de repente, se nos acercaron estas dos hermosuras para jugar. Por un momento creímos que tenían dueño, pero cuando las seguimos, descubrimos que tenían su propia casa de cartón ahí mismo: en la plaza. Por suerte tenían agua y comida... ¿pero quién las habrá abandonado ahí? Por lo visto no lo estaban del todo y tenían qué comer, tal vez nacieron para ser guardianas de la plaza y jugar con los niños que vendrían a visitar el lugar. Pero no supimos cómo y por qué las dejaron ahí. Deseé poder llevármelas, pero lamentablemente no pude. Solamente pude estar un rato con ellas, conocerlas y hacerlas jugar.


Cuando fuimos a Ismiango, un pueblo de La Rioja en donde solo hay siete casas y siete familias, conocí a un perro bastante chillón e inquieto. A penas me vio empezó a ladrar y a mover la cola ¡ni se imaginan cuando saqué la cámara y la vio! Definitivamente era la primera vez que veía una y desconfiaba de ella. No dejaba de ladrar y correr para todos lados; claro, qué iba a saber él que esa cosa negra y grande era una cámara si jamás en su vida había visto una. Cuando la guardé y se tranquilizó, él me perseguía por detrás para oler mis pies; y cada vez que me daba vuelta, retrocedía y me movía la cola. El travieso solo me dejó tocarlo por un segundo, después se dedicó a correr por todos lados hasta que me fui. Y estas fueron las fotos que pude sacarle:



¿Alguien le tiene miedo a los rottweiler? Bueno, miren a este: viejito pero cariñoso. Le salvó la vida a su dueña más de una vez y es súper guardián y compañero. También un poco malcriado y chiquilín. Miren cómo reaccionó cuando vio la cámara. Fue pura ternura y cariños, este grandote se ganó mi amistad enseguida con esas caritas que me puso. No recuerdo su nombre, pero vive en la casa de mi tía en el pueblo Ismiango, de La Rioja.



El perro con el sombrero: otro compinche que vive en casa de otra tía en Ismiango. Él no fue como los demás, a penas me vio ladraba y no quería que se le acercara. Bastante desconfiado y chillón, peor que el marroncito de arriba. ¡Pero miren el sombrero que llevaba sobre su hombro! Para mí que pensaba que se lo quería sacar, por eso no tomó confianza *risas*.


Una de las perras más cariñosas, fieles y compañeras que conocí en el viaje fue ella: Bicha (sí, así se llama). Vive en el pueblo Pinchas, en La Rioja. Y si se preguntan si yo la llamé así, mi respuesta es no. Es la mascota de unos vecinos en donde nos estábamos hospedando. El primer día que llegamos, entró por las rejas de alambre y nos chusmeó todo. Así comenzaron a hacerse bastantes frecuentes sus visitas: primero eran solo por las tardes, luego por las mañanas y las noches, después durante todo el día. Terminamos "adoptándola" como nuestra compañera de hospedaje y terminaba comiendo con nosotros.
Ah, y si se preguntan cómo supimos su nombre, es porque sus dueños la vivían llamando para que regresara a su casa (la insolente se quedaba siempre con nosotros). Y bueno, supusimos que le pusieron ese nombre porque le gustaba comerse unos cuántos bichos que cazaba por ahí... ¡ah, y también comía nueces! Rarísimo.



Ahora les voy a presentar a mi favorito: un chocolate cordobés que me encontré en Villa María, Córdoba. Habíamos hecho una parada para tomar algo y descansar, y fuimos a estirar piernas caminando un poco. Yo estaba algo triste y malhumorada (aún así mi cámara seguía colgaba de mi cuello) y cuando vi que se me acercó corriendo y moviendo la cola, me sacó una sonrisa. No saben lo simpático, expresivo, cariñoso y buena onda que fue conmigo. Me trató como si fuese su dueña... como si nos conociéramos de toda la vida. Entre mimos, risas, caricias y jugueteadas, antes de irme le dejé un par de galletitas para que comiera.
Cuando vio la cámara, no hizo más que posar cual perro de publicidad y la cámara lo amó. Miren lo hermoso que es, ¿no parece demasiado fotogénico? Hasta miren las caras que me ponía. Este perro definitivamente nació para ser actor. Nunca lo voy a olvidar<3.


Miren esa hermosa sonrisa<3.

Y ahora miren las caras que puso para la cámara:


Triste y...


¡Feliz!

Ellos no fueron los únicos que me encontré viajando, también me crucé con muchos más como:


Este cordobés que se preparó la cama en la plaza de Cosquín para darse una buena siesta fresca en pleno verano de enero con unos 30°


Este ovejero alemán cachorro, que fue uno de los más juguetones y tiernos que conocí.


Y esta cabra que se creía perro. Vamos a darle participación a ella también y cumplamos su sueño de ser perro.

Viajar y conocer canes como estos, fue una de las cosas más lindas que me pasó. Todos ellos se portaron muy bien conmigo (algunos con confianza, otros algo desconfiados), pero todos me hicieron sentir que los perros son grandes seres y compañeros. Me enamoré de cada uno de ellos y pensé que sería una linda oportunidad para mostrárselos a ustedes. Muy pronto van a poder leer sobre los viajes que hice en mis vacaciones, así que van a conocer los lugares en los que ellos viven.


PD: En La Rioja me encontré a una chihuahua de color negro que tenía collar (entró a la casa en donde estábamos y empezó a olfatear todo). Cuando me acerqué a ella empezó a gritar de miedo, ¡de miedo! Se asustó tanto que salió corriendo y después me ladraba desde lejos como diciendo: ¡já, no me atrapaste! Nunca pude tocarla, pero la mocosa entró varias veces a la casa y salía corriendo cada vez que la descubría. Me quedé con las ganas de estrujarla<3.

¿Cuál fue el que más les gustó? ¿Qué experiencias tienen con los perros cuando se van de vacaciones y se cruzan con alguno?

Buen fin de semana :)
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18 mar. 2015

Reseña literaria: Una gran chica, de Danielle Steel

23 comentarios:
¡Hola a todos! ¿Cómo están? Yo hace varios días vengo editando el nuevo diseño del blog y quedé satisfecha con los resultados, el color que le puse le quedó genial y creo que por fin siento que estoy en mi blog ideal (?). Me imagino que ya todos habrán empezado las clases y algunos que otros empezaron a cursar la facultad, ¿qué tal les va? Yo el primero de abril empiezo mi carrera, por ahora no estoy para nada ansiosa, pero sí nerviosa. Ya que estamos, aprovecho para comunicarles (?) que estoy por abrir la sección de Crónicas Universitarias, en el que una vez por semana voy a relatar mis experiencias, anécdotas y consejos sobre el mundo universitario. Pienso hacer algo divertido y cómico para que la pasemos bien todos -y para que yo no la pase tan mal tampoco-. En fin, después se van a enterar más de esto y de todas las cosas que estoy por traerles. Tengo muchísimos proyectos para El mundo de Aylu y poco a poco van saliendo a la luz.
Hoy les traigo la reseña de Una gran chica, una novela que me la pasé muy bien leyéndola. Al libro me lo prestó mi amiga Daiana, futura editora (eeeeh, vamo' las piba') y su querida mami Silvia (sí, vamos a darle créditos a ella también jaja).

Acá vamos.

Título: Una gran chica
Título original: Big girl
Autora: Danielle Steel
Género: Novela realista
Editorial: Sudamericana
Páginas: 365

Sinopsis
Las hermanas Dawson no podrían ser más distintas. Victoria es una chica rellenita y tímida que lucha por lograr la aprobación de sus padres. Gracie, en cambio, encaja con las exigencias de la familia. Pero el amor que sienten la una por la otra siempre ha sido incondicional.


Tengo que decirles que la sinopsis no me gustó mucho y sobre todo que no fue la culpable de que decidiera leerlo, sino que fue una reseña de alguna de ustedes que leí unas semanas atrás, así que si vos reseñaste este libro y yo te comenté que lo iba a leer, voilà, lo lograste (?).

Sobre la Autora:
Danielle Steel es una de las autoras más conocidas y leídas en el mundo entero. De su obra, traducida a 28 idiomas, se han vendido 580 millones de ejemplares. Y es que sus libros presentan historias de amor, de amistad y lazos familiares que llegan directamente a los corazones de lectores de todas las edades y culturas. Steel comenzó a escribir historias cuando era una niña, y en su juventud escribió poesía. Graduada en el Liceo Francés de Nueva York, clase de 1965, marchó a estudiar a la Universidad de Nueva York y Europa. A los dieciocho años acabó su primera novela, que no publicó hasta 1973.


Cabe destacar que es la primera vez que leo algo de ella y me encantó su forma de escribir, creo que voy a seguir humeando por su (larga y oh qué larga) bibliografía.

Opinión

Comenzando a leer el libro, no sabía muy bien con lo que me iba a encontrar. Sabía de qué se trataba y por eso quise leerlo, pero en ningún momento esperé encontrarme con esta historia. Primero que nada, el narrador en tercera persona que nos brinda Steel en Una gran chica, es fascinante. Creo que acertó muy bien en elegirlo y logró que la novela se haya relucido al cien por cien. Simplemente, lo disfruté mucho; la forma de escribir de Danielle en el libro es suave, elegante, fresca y en las medidas justas. Hace mucho no me encontraba con una novela tan bien producida. Quedé encantada.
Segundo, no me imaginé que durante todo el libro íbamos a ser testigos de la vida de Victoria desde antes de su nacimiento. Todo comienza con Jim y Christine al conocerse en la universidad: se conocen, se enamoran, se casan y deciden tener una hija. El problema es que ambos eran bastantes egocéntricos, superficiales, hipócritas y machistas. Yo creo que personas así no deberían de tener el derecho de tener hijos hasta que bajen un cambio, o mejor, nunca.
Chicas y chicos, lo que acá vamos a encontrar es pura violencia psicológica de ambos padres hacia una niña desde su nacimiento. Imagínense que cuando Jim la vio recién nacida, aseguró que ella no era su hija, que se habían equivocado de bebé porque era fea y no se parecía en nada a ellos. Eso, es solo el comienzo de una larga tortura para Victoria. Piensen que su padre le puso ese nombre por la reina Victoria, que según él, era fea y "grandulona". Palabras como esas acompañaron a Victoria a lo largo de toda su vida.


Acá voy a destacar lo mucho que me gustó su personaje y lo que logró transmitirnos Steel con ella. Admiré que Victoria muchas veces hiciera oídos sordos con sus padres y tomara vuelo para lo que más le gustaba. Claramente era la oveja negra de la familia, pero aún así en muchos aspectos a ella no le importó y siguió su camino sin importarle nada, aunque tuviese que hacer muchos sacrificios. Eso fue lo que admiré de ella, que siguiera su camino, vocación y sueños; y también que se haya ido a vivir lejos de ellos, por supuesto. Aunque aún así, pareció imposible liberarse de estos dos monstruos que se hacían llamar sus padres.
En esta historia vamos a acompañar a la protagonista en una gran lucha interna por quererse a sí misma, algo que para los adolescentes de hoy es un desafío de vida. Imagínense, que las personas que te trajeron al mundo estén día y noche diciendo lo que menos querés y necesitás escuchar. Desde tus imperfecciones hasta lo que no sos, así, todos los días de tu vida.
Vamos a ver a Victoria haciendo algunas locuras gracias a su inseguridad, pero aún así, ella nunca dejó de ser ella misma. Sus padres me irritaron mucho a lo largo de toda la novela, no los soportaba, no los quería; es más, tenía ganas de entrar en la historia y gritarles un montón de cosas, ¿qué clases de personas eran? Una, que su padre a demás de egocéntrico, lo único que le importaba era el dinero y su idea de belleza en la mujer estaba bastante chiflada. Después, su madre ¡otra! más machista que su esposo. Nunca tenía la última palabra, siempre hacía lo que su marido le decía y ella aprobaba todo lo que él hiciera o pensara. Era así, bien dependiente, superficial y machista. Ambos vivían en una burbuja, o mejor dicho, en una nube de pedo.
Después, su hermana Gracie, no me causó nada en lo absoluto. No me caía ni mal ni bien, tampoco le tomé cariño ni nada, solamente era alguien más de la historia. O un títere de sus padres, mejor dicho.

Una gran chica fue una novela que disfruté mucho al leer. Desde la historia, la narración, el mensaje que transmite y el género en sí: bien realista, como los que me gustan a mi. 
En algunas partes parece que todo va muy rápido y en otras todo muy lento, a lo largo de las páginas llegamos a conocer a muchos personajes que aportan algo en la historia y en la vida de Victoria; algunos muchas cosas, otros no tanto. Pero creo que es una novela excelente para que disfrutemos todos en algún momento de nuestras vidas. No hace falta sentirse identificados con ella, hace falta entenderla y entendernos, así de simple. Porque así somos todos con nuestras inseguridades: tenemos que entendernos, querernos y aceptarnos, así como somos. Y no, no es para nada un libro de autoayuda, es una novela con una historia que se hace realidad en muchas personas.


Calificación:
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10 mar. 2015

Eloisa Cartonera, algo más que una editorial

22 comentarios:
Hoy les traigo algo hermoso y especial para todos ustedes, que aman los libros y están interesados por el mundo editorial. No se pueden perder esto.

 Las fotos las saqué con mi celular, por eso no son de la mejor calidad.

El año pasado conocí a Eloisa Cartonera por medio de mi amiga Aylén, a quien mencioné antes en mi post sobre mi viaje de egresados en Bariloche. Cuando a penas leí su nombre, me causó gracia por lo de "cartonera", después entendí por qué. Y saben, hoy quiero escribir sobre esta increíble editorial porque me enamoró por completo y porque dio la casualidad de que ayer tuve la oportunidad de conocer algunos de sus libros (sí, de casualidad). Cabe destacar que este post no es una colaboración, ni promoción, ni nada de eso. Simplemente quiero compartir con ustedes todo esto que les voy a contar, porque quiero que la conozcan. Vale la pena conocerla, vale la pena saber que existe.

Eloisa Cartonera es una cooperativa del barrio de la Boca de Buenos Aires. Es una editorial que publica obras de autores latinoamericanos, y que se destaca por su originalidad, su simpleza y estilo artístico; ¿pero qué es lo que tiene de especial? Ellos fabrican libros de cartón.
Hoy en día, la editorial tiene más de 200 títulos publicados de poesía, cuento, novela breve, teatro y literatura para niños. Todos de Argentina y de todos los países de Latinoamérica.

Eloisa Cartonera nació en la primavera del 2003, en plena crisis económica de Argentina. Hombres y mujeres al quedar desempleados en aquella época, salieron a las calles en busca de qué comer y ahí es cuando este grupo de emprendedores conoció a los cartoneros. Comenzaron a comprarles el cartón y abrieron un taller en la calle Guardia Vieja.
"Al principio vendíamos libros y verduras. Fuimos un suceso en la calle y en la prensa mundial. Diarios y radios de todos los países del mundo vinieron a fotografiarse con nosotros y ahí nos dimos cuenta que nuestros libros eran hermosos y que la gente los quería…" -Texto extraído de la página oficial de la editorial.
Sus libros están hechos y pintados a mano, nada más que eso. Simplemente son un grupo de personas que tenían ganas de hacer otras cosas y trabajar de otra manera, a pesar de la crisis que estaba arrasando al país. Eso, prácticamente, es un verdadero emprendimiento.

Lo que me llamó de Eloisa Cartonera fueron sus diseños, sus colores, su arte sobre el cartón, sus obras publicadas (¡hasta tienen libros en portuñol!) y sobre todo su iniciativa, que es el hacer algo distinto, algo a mano, algo alcanzable para todos. Venden libros tan baratos, que aunque te compres 10, vas a seguir teniendo plata en tu billetera y de paso nuevos bebés para tu estantería.
¿Y saben por qué le tomé tanto cariño? Porque me hacen acordar a los libritos que yo hacía cuando era chiquita. Los que me conocen saben que escribo desde que tengo uso de razón, y como siempre hacía cuentitos, me gustaba transformarlos en pequeños libros y hacerles una tapa. La mayoría eran de cartón, otros de hojas, pero eran mis libros.


Ayer andaba caminando por la ciudad de Buenos Aires con mi amiga, ahí por la Avenida Corrientes, a unas cuatro cuadras del Obelisco, y mis ojos se clavaron en aquellos hermosos y llamativos colores que me observaban desde un estante. Habían dos en un puesto de diarios, y cuando las dos nos acercamos deseosas hacia los libros, el señor que los vendía se acercó a charlar un rato. Hizo unas cuantos chistes algo malos y después de decirle que me quería comprar uno, me recomendó la novela "Batallas en el desierto" de José Emilio Pacheco, que según él es una historia hermosa (voy a confirmarles esto, después cuando lo lea).
Y por fin, después de morir de ganas por conocer la editorial y sus libros, tenía uno en mis manos que ahora era mío, solo mío.


Si están interesados en comprar estas obras de arte en cartón, tienen que saber que la editorial está en La Boca (Aristóbulo del Valle 666) y que sus libros también se pueden conseguir en Capital Federal, ahí en la Avenida Corrientes, donde yo me compré uno. Cabe destacar que dan ganas de llevarse varios, porque con uno no basta. Y si ustedes no viven en Buenos Aires o no se pueden acercar, simplemente pueden hacer su pedido y arreglar con ellos para la entrega.
Acá el catálogo para saber qué obras tienen publicadas.

En el puesto de diarios, cada libro estaba $15, habían ofertas de 3x40 y 5x50 si es que no me equivoco, ¡Relativamente baratos!


Sí, Eloisa Cartonera es arte, es emprendimiento, coraje, pasión, literatura y... ¡libros hermosos y baratos! Yo que ustedes iría a comprarme uno.


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8 mar. 2015

Debates: Día internacional de la mujer

10 comentarios:
Hoy no solo es el día de la mujer, es el día para recordar esta lucha que tuvimos, tenemos y vamos a tener por nuestros derechos en igualdad con el hombre. De más está agradecer a todas las que lograron lo que ahora somos y podemos ser: mujeres fuertes, luchadoras y trabajadoras.
Nosotras no somos una máquina de limpiar y cocinar, no somos sirvientes, no somos esclavas ni sumisas, no somos objeto sexual, no nos vestimos para que nos miren, no nos arreglamos para los hombres, no somos débiles, no somos menos ni inferiores, no somos iguales por dentro ni por fuera. Nosotras tenemos voz propia, nosotras somos inteligentes y fuertes, somos libres y hermosas, nos vestimos y arreglamos para nosotras porque nos gusta, somos independientes, somos humanas al igual que el hombre, somos muy distintas, porque somos mujeres.

Rosie la Remachadora

Hoy en día, a pesar de las grandes luchadoras que tuvimos a lo largo de toda la historia por nuestros derechos, la lucha sigue. En especial la de la libertad en la calle, la de poder caminar sin miedo o incomodidad porque te estén mirando, gritando o diciendo cosas horribles (que según unos tantos son piropos), la de que te violen o te acosen por ser mujer y estar sola "caminando en una hora no prudente", la de poder vestirte como quieras sin que te juzguen, porque "ay, ella se lo buscó porque está vestida como puta", la de tener el derecho y la libertad de elegir sobre nuestro propio cuerpo, la de no ser discriminadas en el trabajo al ser tratadas como débiles y cobrar menos que los hombres, la de tener el derecho y la libertad de elegir, de pensar, de decir y de ser.
Hoy no se festeja, hoy se conmemora el día internacional de la mujer trabajadora, porque 146 mujeres murieron en Nueva York en un incendio de fábrica mientras trabajaban. No pudieron salir porque les habían cerrado las puertas. Así creció la lucha del Sindicato internacional de mujeres trabajadoras textiles para mejorar las condiciones laborales de la mujer. Pero la lucha, siempre estuvo y siempre va a estar. Aún no se logró todo, aún nos queda un largo camino hacia la igualdad.
Gracias a todas las mujeres que nos acompañan en esta gran pelea que tenemos todos los días estemos donde estemos, gracias por no bajar los brazos, por ser fuertes. Hoy no nos tienen que regalar flores, ni chocolates ni nada. Hoy todos tienen que saber por qué se conmemora realmente este día y por qué nosotras luchamos día a día.
Porque somos mujeres.
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